La
muerte de Fernando el Católico (1516) y su última
decisión testamentaria supuso el advenimiento de la Casa
de Austria, cuyo primer representante fue Carlos I (desde 1519,
V de Alemania al ser elegido emperador).
Aragón se mantuvo bastante alejado, salvo en el pago de
tributos, de la política imperial (guerras contra Francia,
los protestantes y los turcos) y de las exploraciones oceánicas
y conquistas en América. Aragón era para entonces
un territorio pequeño en relación al resto de las
posesiones de Carlos I, con escasa población y económicamente
pobre, sólo interesado en los asuntos propios del reino,
con grandes rivalidades entre las grandes familias nobiliarias,
graves tensiones sociales y una defensa a ultranza de sus instituciones
propias. Se estaban gestando los graves problemas que explotaron
en el reinado siguiente.
Hechos destacados en este periodo
fueron: el bautismo obligado de los mudéjares (1526) que
pasaron a denominarse "moriscos", cambios en la institución
virreinal que suscitó fuertes recelos y resistencias; iniciación
de la Acequia Imperial (1528) para un mejor aprovechamiento del
agua del Ebro, obra que no culminó hasta el siglo XVIII;
la aprobación de unos Estudios Generales de la [Universidad
de Zaragoza] (1542) que pronto se vieron malogrados. Las Cortes
de Monzón de 1547 tomaron dos acuerdos notables para el Derecho
y la Historia: la puesta al día de los Fueros de Aragón,
que se recopilaron de nuevo, y la creación del cargo del
Cronista del Reino más el nombramiento para el mismo de Jerónimo
Zurita, cuya obra principal, En 1553 el humanista aragonés
Miguel Servet publica la Restitución del Cristianismo donde
describe por primera vez en Occidente la circulación menor
de la sangre. Poco después la intransigencia religiosa de
aquellos tiempos le lleva a la hoguera por orden de Calvino en Ginebra
(Suiza). Es sobresaliente la arquitectura civil de todo este periodo,
especialmente la Lonja de Zaragoza, los palacios particulares, los
ayuntamientos de algunas localidades (Uncastillo, Valderrobres,
Jaca, ...) y algún otro edificio público como la lonja
del almudí, hoy Ayuntamiento, de Tarazona.
En 1556 abdicaba Carlos I
y sus numerosos dominios pasaron a su hijo Felipe II (I de Aragón).
En Aragón las tensiones acumuladas dieron lugar a graves
conflictos que son conocidos como las «Alteraciones de Aragón»:
sublevaciones de vasallos contra sus señores (casos de Ariza,
Monclús y Ayerbe, por ejemplo), la crisis de Ribagorza que
era el señorío más importante del reino y que
regían los duques de Villahermosa, problemas entre montañeses
(ganaderos y "cristianos viejos") frente a moriscos (agricultores
y "cristianos nuevos"), enfrentamientos entre distintas
localidades por cuestiones de pastos, ganados y aprovechamiento
del agua, gran desarrollo del bandolerismo, especialmente en el
Altoaragón, problemas entre el rey y Teruel y Albarracín
por cuestiones forales, la larga resistencia aragonesa ante el "virrey
extranjero", utilización indiscriminada de Zaragoza
del Privilegio de los Veinte, la peste de 1564, etc.
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