 El
siglo XX comenzó en Aragón con la continuación
de la crisis política. Poco a poco aparecen o se consolidan
unas pocas industrias notables relacionadas con la metalurgia, la
electricidad, material de precisión, la construcción
de material móvil, productos químicos y espejos y
cristales. En 1900 se creaba la "Sociedad Minas y Ferrocarriles
de Utrillas". En 1910 nace Eléctricas Reunidas de Zaragoza.
Nuevos bancos y cajas de ahorro (Zaragozano, Aragón, caja
de ahorros de la Inmaculada Concepción de Zaragoza) completan
el panorama financiero aragonés. Dos periódicos, el
Heraldo de Aragón (1895) y El Noticiero (1901) se abren paso
en la prensa aragonesa. Y el turolense Segundo de Chomón
realiza sus películas.
En el orden científico es obligado citar
el reconocimiento internacional a Santiago Ramón y Cajal
con la concesión del Premio Nobel de Medicina (1906). Ese
mismo año se inauguraba el Canal de Aragón y Cataluña.
Tras la celebración en Zaragoza del Primer Congreso Nacional
de Riegos se aprueba la Ley de Riegos del Alto Aragón. Durante
estos años y los siguientes destacan la construcción
de pantanos (Mezalocha, Belsué, Moneva y La Peña,
La Sotonera, Santolea ...), presas (Pina, Ardisa) y canales (Monegros,
del Gállego y Lodosa).
Al compás de la industrialización
de la ciudad de Zaragoza se creó un fuerte movimiento obrero
que repercutió a partir de 1917 y hasta 1923 en una tremenda
conflictividad social que se saldó con numerosas huelgas
y la subsiguiente pérdida de horas de trabajo, atentados,
más la sublevación anarquista del cuartel del Carmen.
La situación culminó con el asesinato del cardenal
Soldevilla que fue uno de los detonantes para la instauración
de la dictadura de Miguel Primo de Rivera (13 de septiembre de 1923)
cuyas premisas clave fueron acabar con el estado de violencia generalizado,
mantener el orden público por encima de todo y activar la
economía para acabar con la inestabilidad social. Hasta 1930
son notables las obras públicas que se hicieron en Aragón:
se invierte en regadíos, se acentúa la industrialización
de Zaragoza y empieza la de Huesca (Sabiñánigo, Monzón,
auge de la harinera de Tardienta), se abren numerosos edificios
escolares y progresa la escolarización en todo Aragón,
nacen los Cursos de Verano de la Universidad en Jaca, se realizan
mejoras sanitarias e importantes campañas antituberculosas
y la prevención de otras enfermedades, se inicia una importante
repoblación forestal y comienza el desarrollo del turismo
propiciado por el Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón
y se mejoran infraestructuras y comunicaciones. Por otra parte es
destacable la importante emigración a Cataluña.
La construcción de pantanos y otras realizaciones y proyectos
hidráulicos tuvo como consecuencia que fuera necesario un
organismo autónomo que controlase la utilización del
agua. Así, en 1926, se crea la Confederación Hidrográfica
del Ebro, la más importante de las españolas. Dos
años después culmina una de las grandes aspiraciones
aragonesas con la inauguración del ferrocarril internacional
de Canfranc, cuya primera piedra se había puesto en 1882
pero que era reivindicada desde mediados del siglo XIX.
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